Los poros dilatados, puntos negros, brillos y aspecto grasiento son algunos de los signos que manifiestan las pieles grasas. Existen diversas causas y factores que pueden provocar exceso de sebo en el rostro: desequilibrio hormonal, herencia genética, edad, clima, alimentación y estilo de vida, entre otros. Lo ideal para poner fin a este tipo de problema es desenmascarar la causa mediante un diagnóstico en profundidad y seguir un tratamiento específico.
A la hora de comprar cosméticos para este tipo de pieles, “es fundamental que no añadan más grasa. Un producto inadecuado puede ser muy perjudicial ya que además de empeorar el aspecto graso de forma inmediata, tapona los canales de salida de las glándulas sebáceas y empeora el problema de base
- Crema hidratante
Una vez derribado el mito de que las pieles grasas no necesitan hidratación es necesario elegir adecuadamente el producto hidratante para evitar que aporte más grasa. “Lo ideal es optar por cremas libres de aceites, sin embargo, el término oil free es difícil que se corresponda con la realidad ya que casi todas las cremas son emulsiones de aceite en agua o de agua en aceite. La excepción son las cremas de excipientes siliconados, que son recomendables. De igual modo, es importante elegir cremas que tengan menor proporción de aceite que de agua (lo que se denomina o/w)”
Una de las alternativas que funciona especialmente bien en este tipo de pieles son los sérums (concretamente los siliconados) o las ampollas. “Las pieles grasas no necesitan una hidratación constante. Basta con aplicar crema hidratante por la noche, que es cuando mejor se regenera la piel. Antes del maquillaje, lo más conveniente es utilizar un sérum regulador de la grasa”
- Limpieza
Receurda que la limpieza es una de las rutinas más importantes para mantener la piel sana. Aunque nos desmaquillemos al final del día, es necesario volver a limpiarla en profundidad por la mañana para retirar el exceso de sebo que se produce durante la noche.
Y siempre a la hora de elegir desmaquillante “queda prohibido el uso de bifásicos porque dejan una textura grasa. Respecto a las leches limpiadoras o los tónicos, a pesar de que existen algunos específicos, tampoco son lo más aconsejable las aguas micelares y los jabones con antiséptico, especialmente en pieles con tendencia acneica, son buenas opciones.
- Protector solar
No siempre sirve con comprar cualquier fotoprotector indicado para el rostro ni mucho menos utilizar el del cuerpo. “Es muy importante elegir uno específico para evitar brillos y brotes acneicos”. Sin embargo, los protectores solares son un reto, ya que las moléculas fotoprotectoras son muy poco solubles en agua y necesitan un excipiente graso para poder disolverse. Hasta ahora, para poder disminuir el contenido de grasa era necesario disminuir el poder protector. En los últimos dos años ha habido un gran avance en las formulaciones, con los fotoprotectores de ‘toque seco’ y ‘fluidos’, que son mucho menos grasos.
- Exfoliante
La exfoliación las opiniones son diversas. Mientras que unos expertos aconsejan utilizar cada dos o tres días una exfoliante facial suave, otros abogan por comenzar realizando una exfoliación semanal cuando se empiece un tratamiento contra el exceso de sebo e ir disminuyendo las sesiones a medida que mejore la situación de la piel. Al principio, deberá hacerse una vez a la semana, después cada quince días y, por último, podrá reducirse a una exfoliación mensual. En cualquier caso, es un paso fundamental para limpiar el cutis en profundidad y acabar con la suciedad que no se retira en la rutina de limpieza cotidiana.
- Base de maquillaje
Los maquillajes más adecuados son los compactos porque no aportan tantos brillos. “A la hora de elegir uno es importante comprobar que sea ‘oil free’ y no comedogénico (es decir, que no obstruye los poros ni produce puntos negros)” las expertas coinciden en la importancia de poner siempre polvos matificantes para sellar la base de maquillaje y eliminar el exceso de brillos gracias a su poder astringente.
- Coloretes y sombras
Siempre conviene evitar las fórmulas grasas. Por tanto, es mejor prescindir tanto de los coloretes como de las sombras en crema y optar por los formatos en polvo.
- Herramientas para aplicar el maquillaje
El tener la piel grasa no influye en que sea mejor utilizar una brocha, una esponja o cualquier otra herramienta para aplicar el maquillaje. “Todo depende del efecto que se quiera lograr. Si se prefiere un acabado natural lo mejor es optar por una brocha mofeta. Sin embargo, es cierto que si la piel es muy grasa y absorbe muy rápido el producto puede ser preferible apostar por una esponja”.
Lo más importante es una correcta limpieza de estos utensilios. Según explica la experta, deben lavarse siempre después de su uso para que no acumulen grasa, polvo o suciedad. Basta con ponerles un poco de jabón de manos y enjuagarlas bajo el grifo.